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Te enseñan desde pequeño que hay que ir por la vida con dos cestas, una para ganar y otra para perder.

 

Tú vas con tus cestas con espíritu pero consciente de que hay una cesta donde se recogen las derrotas. Poco a poco se van acumulando, al final hasta te acostumbras, sigues cosechando, así una y otra vez.

 

Llega el día en que la cesta está tan pesada que entonces decides compartir el peso. En vez de tirar la cesta, divides la frustración acumulada en la cesta donde algún día te dijeron que ibas a recoger las ganancias de ser un gran triunfador.

 

Ya las cestas pesan por igual, la carga se hace enorme. Sigues a cuesta con aquellas malditas cestas, pero te enseñaron que hay que cargar con ellas.

 

De adulta he aprendido a no cargar con tanto peso y lo único que llevo conmigo es un as bajo la manga, ese sólo lo saco cuando sé que me servirá para ganar la partida. El resto, queda como lección. Lo cargo en lo aprendido, las cestas en el olvido.

 

Si dices que puedes podrás, y si lo deseas lo obtendrás. No hay mayor limitante que tus propios pensamientos. Echa las cestas a la basura y carga con el as de ganador.

 

¡El resto dalo por hecho!.

Yaneli Morales.

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