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Y te quedaste ahí,
con los sueños fragmentados
y un acordeón tocando la misma melodía.
No puedo vivir si no vuelve
no puedo vivir si no vuelve.
Mas no vuelve y sigues viva, regalando,
lo que sólo a ti te pertenece.
Sigues ahí,
con la mirada perdida,
con el repique de la culpa
con el adiós como reloj que da la hora.
Nada ha pasado en estos cinco minutos
y nada pasará hasta que te liberes,
de la alhomada que te

toma prisionera,
de la lágrima que rueda
aún cuando no la deseas.
Seguimos aquí una frente a la otra,
yo con mis ganas,
tú con tus ganas de pedirle a Dios,
que te libere de este castigo.
Pero seguimos vivas,
y el aire que respiramos, es el mismo,
la diferencia, a mí me sirve de motor,
a ti te sabe a veneno.
Siempre me pregunto; en mis ratos de cordura,
alguien merece tu vida ?
aún cuando no ha hecho nada para merecerla.
Y yo le rezo entonces; aún sin saber,
a la virgen de la autoestima,
al poder de los siete vientos,
a la rosa sin espinas,
porque yo si te quiero,
pero no te quiero para mí,
te quiero para que seas,
completamente tuya.

Yaneli Morales©
YANELIMORALES.COM

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