Padezco.

Padezco de altas dosis de ternuras
y unos ataques de risas espontáneos.
También me han recetado para el corazón,
para que deje de latir con tanta fuerza
cada vez que se desdobla un poeta enamorado.
Padezco de lealtad, de egoísmo desmesurado,
quiero más de lo que nadie soporta,
pero no soporto que me quieran
provocándole daños a mi libertad.
Me han recomendado un oculista,
veo paz dentro de toda mi locura,
veo amor, mucho amor.
Y siento que el mundo no va cargando malas intenciones, ni piedras, ni dolores.
Padezco de un mal que no tiene cura pero se empeñan en curarme. Y yo quiero padecer de amor, de sensibilidad aguda, de esperanza de ilusiones. Y quiero vivir en mi utopía.
Igual voy a morir pero plena, llena.

Yaneli Morales
yanelimorales.com

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EN SUS BRAZOS.

Moriría en sus brazos
cuando me pide disculpas
con un abrazo.

Cuando tímidamente
se funde con mi cuerpo
y encuentra el calor,
ese que un día decidió,
que era el que necesitaba
para vivir.

Y moriría a gusto,
sabiendo que quien ama,
no puede renunciar
al ser amado.

 

Yaneli Morales
yanelimorales.com

 

 

QUE TE DIGAN MALA.

El lobo, el príncipe, el malvado.

Las damas muriendo de frío.

Que te digan mala.
Igual, nada es para siempre.
Atrévete a ser tú,
a dar el primer beso,
a ser la más puta,
vestida como primera dama.

Igual se te ha de criticar,
por ser sumisa
porque a tu pelo despeina la brisa,
por andar sin maquillajes,
con falda corta y bellos tatuajes.

El lobo que te goza
al final tu vida destroza.

El príncipe encantado,
ese que mueres y aún no ha llegado.

Sé tú la más cabrona,
la que ríe y a la misma vez llora.
Porque sí, porque te da tu puta gana,
no sabes, si amanecerás mañana.

Sé mujer, no tengas miedo,
si ellos pueden, también puedo.
Hazlo tu lema mientras vivas,
soy mujer, nací divina.

 

Yaneli Morales

HUBIERA SIDO UNA OSADÍA.

Y me dejaba morir
en el más oscuro silencio
sin que llegase la despedida.
Es cruel aferrarse
a lo que ya no se tiene.
Te llenas de recuerdos,
de historias de amor,
de aquella película
con la que no podías
dejar de llorar.
Entonces lloras
y te vuelves a vaciar
pero sabes que estás viva
porque duele.
Duele y desgarrra,
te seca, te lastima.
Por qué esperar la despedida?
te preguntas,
no hay que esperar por el adiós.
Decir adiós hubiera sido,
una osadía.

 

Yaneli Morales

Acariciando sables.

Acariciando sables
besando las tormentas
haciéndole el amor,
a la locura de estar vivos.
Seduciendo a la lluvia
para que cese de mojar,
a las lágrimas que llevan,
dolor y desesperación.
Cabizbaja, deseosa
de encontrar la salida.
Cuando la entrada
no te convence,
la salida se hace imperativa.
Otra vez, aquí de pie,
acariciando sables,
abrazada a la tormenta,
haciéndole el amor,
a la locura de estar vivos.

 

Yaneli Morales