OTRO VESTIDO. 

  • Érase una madrugada

susurrabas en mi oído

lo mucho que tú me amabas

lo feliz que eras conmigo.

 

A la mañana siguiente

paseabas a otro vestido

y besabas otros labios

parecidos a los míos.

 

Gemidos en otra cama

saciabas bajos instintos

el que confunde la sed

y bebe el agua del río.

 

Nunca creí en tus palabras

ni en las rosas ni en los lirios

ni en la culpa de la carne

jurando lo no cumplido.

 

Y me llamas cada viernes

cuando extrañas este cuerpo

y tengo que escuchar aquello.

¡nunca te hubiera dejado!

 

Y yo pensar hacia adentro

no lo hubiera soportado

después de tan cruel traición

después de tan vil castigo.

 

Por eso te dejé primero.

por eso y sin remordimiento

aunque no hubiera durado

soy feliz bajo otro amparo.

 

Yaneli Morales.

 

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