TRES ROSAS AMARILLAS

Creyendo que era verano, fue al mar,

pero una ola despintó su amplia sonrisa.

No sé por qué motivo se adentra en recuerdos,

como mar sin rumbo, aún sabiendo,

que el camino la llevará al océano,

a un océano de recuerdos peligrosos,

tan hondos, que no podrá salir.

Se empeña en la locura, otra vez,

la cordura le amarga, bebe veneno,

el odio le quita el sueño, le da vida,

una vida que se desgasta, lentamente,

sigue creyendo que es verano,

con la hoguera encendida, con las medias rotas.

Una vez que te han cortado las alas,

caminar es la única opción.

Sigue creyendo que es verano,

el calor la quema, el frío en su mirada, hace llorar.

Fue en la plaza del pueblo, a media tarde,

y en verano, donde conoció, al amor de su vida.

El que la engañó diciendo que era hermosa,

el que la conquistó, con tres rosas amarillas.

Yaneli Morales.

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