LA TOALLA .

En el mismo instante en que quiero tirar la toalla me retracto y pienso que luego tendré que agacharme para levantarla.
Entonces, sigo con mi toalla al hombro, erguida.
Con la misma toalla me seco las lágrimas de desesperación entendiendo, que la toalla me sirve mucho más en el hombro que tirada en el suelo.
Porque en el fondo, eso es la vida, ir entendiendo.

Yaneli Morales.

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