Veneno.

El escenario, la lluvia,

tras el telón, gritos,

de silencio, ahogados.

Es querer correr,

dejarlo todo, no por nada,

por mi, por mi vida.

El escenario, otra vez,

sin sueños de hadas,

ni tacones de cristal,

sin desesperación,

pero sedienta.

El escenario, desnuda,

curando heridas,

de las que duelen,

de las que no se cierran,

de las que secan, el alma.

El escenario, sin futuro,

con un escaso presente,

y sin una lágrima.

Ya lloré por lo que no debía,

suspire por quien no merecía,

ahora toca llorar en silencio,

vivir en silencio.

Cuando el veneno es tu guía,

la sangre se enfría.

 

Yaneli Morales.

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