Un día triste.

No me iré de este mundo como los cobardes. Hay muchas batallas que pelear y lunas por admirar. Seguiré siendo la rebelde con causa; y no precisamente mi causa, la causa de todos. El de saber vivir más allá de las frías miradas y el sálvese quien pueda. Hoy recuesto una vez más la cabeza en mi almohada, con la satisfacción de que no callé por temor, de que no mentí y de que al menos lo intenté. Cuando no quede nada en lo que confiar, seguiré confiando en lo que una vez me enseñaron, ” El mundo no está lleno de malas intenciones “. Cuando no me quede nadie a quien acudir seguiré acudiendo , al menos común de todos los sentidos. Cuando no me quede nadie por quien vivir seguiré viviendo en nombre de los que aún no han aprendido. Un día triste cuando compruebas que lo has todo y te reduces a nada. Aún así agradezco, aún así, soy muy feliz.

 

Yaneli Morales

 

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