Reflexiones

¿Cuántos enemigos necesitas?

A veces inventamos enemigos para no aceptar nuestra lucha constante contra nosotros mismos.

Es obvio que no somos moneda de oro para caerle bien a todos y que el mal existe, pero eso no justifica nuestra ilógica lucha.

Esa lucha donde queremos superar a todos sin reparar en nosotros. Es daniño, muy daniño.

Observo una y otra vez comportamientos de autodestrucción, porque en el fondo, culpar constantemente a los demás por nuestros “infortunios”, es una batalla que solo conduce al resquebrajamiento de nuestra autoestima.

La competencia es saludable, muy saludable, siempre y cuando el foco sea crecer, no destruir.

Recuerde que la obsesión por ser el mejor ha llegado a matar en innumerables ocasiones.

Eso deja de ser saludable y se convierte en enfermizo.

Entonces una vez nos tenemos que remitir al equilibrio. El equilibrio entre seguir hacia adelante sin que nos robe la paz.

La pregunta es: ¿cuántos enemigos necesitas?

Entre menos capaz seas, más enemigos vas a necesitar. Ellos son tu gasolina.

Mañana es lunes y quizás este escrito te sirva para empezar a amarte un poco más y enterrar el odio por tus “enemigos”.

Un consejo de amiga.

Yaneli Morales

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20 años es mucha vida

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Ese día es hoy

Un día la pupila deja de dilatarse porque llega un día en que lo único importante es sentir.

Sentir sin importar raza, ni acentos ni imperfecciones. Sentir a nivel de mortales.

Con miedo de que no será eterno pero con la absoluta dicha de poder vivirlo.

Ese día es hoy.

Porque inclusive habiendo mañana lo que siento ahora no podrá repetirse. Lo que viva ahora quedará si queda, para no temer seguír viviendo.

Desde hoy dejo de jugar a tener la razón para perderme en el maravilloso mundo de amar sin razón.

Porque sí. Porque se nos va la vida y el amor es lo único que justifica el tiempo invertido.

El perdido en odio, rencores y desavenencias, no moverá ningún barco.

Hoy es el día para izar las velas y ser libres.

Yaneli Morales

Reflexiones

Dejemos de buscar culpables

Después de un tiempo analizando y leyendo varios libros arribo a la conclusión que la gran problemática es la falta de liderazgo.

Pero no es falta de liderazgo colectiva si no personal.

Esa falta de liderazgo personal nos arroja a manos de “líderes”, que no siempre nos representan pero como tienen el arrojo automáticamente les concedemos el poder.

La solución es tan sencilla como dejar de buscar culpables y hacernos responsables.

Si, no es una utopía.

Casos recientes…

En el caso del colapso de la línea de metro en CDMX se tenía que haber hecho una huelga y no se tenía que haber utilizado dicha vía de transporte. A nadie le gusta perder dinero y a los gobiernos no le gustan las huelgas.

En el caso de Madrid, España, por qué ceder los poderes a un charlatán que evidentemente nunca trabajaría para el pueblo si no con un discurso muy bien aprendido. Cómo darle el poder a alguien que representa una ideología que ya está demostrada que no funciona. En qué momento le dieron el poder a alguien que se sabe que está relacionado y apoyando a la izquierda que ha llevado a la miseria a países como Cuba, Venezuela, Nicaragua entre otros. Ahí me viene a la mente el refrán, ” pon la tuya en remojo si ves la barba de tu vecino arder”

Podría poner innumerables ejemplos pero la conclusión es la misma.

Estamos concediendo el poder y la dirección de nuestras vidas a quien luego llamamos culpable.

¿Y cuándo seremos responsables?

¿Cuándo empezaremos a liderar nuestro destino?

Lo que sucede en realidad es que lo que nos enseñan porque es lo fácil es a buscar culpables.

Ese no es el camino.

El camino es la responsabilidad. La responsabilidad individual que luego por lógica recae en la construcción de un bien común.

Porque por lógica cuando tú estás bien en todos los aspectos, puedes ayudar a construir una sociedad dónde los demás también estén bien.

No se puede dar lo que no se tiene. Es simple.

Cuando solamente se buscan culpables,no se llega nunca a la raíz del problema.

El gran problema es que todos quieren señalar pero pocos quieren edificar.

Yaneli Morales