VIDEO/POEMA

 

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El verso.


El verso me hace feliz
porque el verso es elocuente,
hace reír a la gente,
también los hace pensar,
no es fácil de trabajar,
suele ser muy exigente.

El verso a mí me da vida,
es el regalo de Dios,
ese que un día me dio,
para que yo no callara,
de versos cargo mis alas,
con versos me cargo yo.

El verso me convierte en alma,
palpitando de emoción,
me hace cortas las mañanas,
me transporta a las montañas,
me hace hablarle a las abejas,
es la miel, es mi sazón.

El verso me conduce lejos,
donde cantan los laureles,
donde la abuela se mece,
donde el campesino suda,
el verso de mí no duda,
son riendas de una canción.

El verso es la inspiración,
que hace que viva la vida,
saboreando cada rima,
deleitandome en su aroma,
el verso hoy me distingue,
como poeta y señora.

Yaneli Morales.

Tiemblan mis manos.

Tiemblan mis manos, pero no mis ganas,

ni mi aliento, ni mi brío, ni mi luz.

Porque el miedo, a no haberlo intentado,

ese, ese si me deja sin reflejos.

La oportunidad que tengo hoy,

no me garantiza, que regresará mañana.

Entonces yo me garantizo,

que la tomaré hoy; entre mis manos

temblorosas, para no padecerla, mucho

menos, para extrañarla. Tiemblan mis

manos, tengo que recuperar el tiempo,

olvidar la lágrima derramada sin dolor, sólo

cargada de una constante expectativa, que

ni siquiera duele, pero ciega. Ciega la

lágrima seca, la que no da frutos. Tiemblan

mis manos, con tan sólo pensar, que pude

haberte perdido, por cargar con un pasado

enfurecido, que ya no se acuerda de mí, de

lo mucho que le di, ni siquiera, de lo que por

cargarlo a mis espaldas, he perdido. Cuando

vas con miedos, o aprendes a vencerle, o te

devora, lentamente, reduciendo tu existencia

a ser esclavo de lo que te paraliza. Tiemblan

mis manos, de los fuertes aplausos, que me

concedo. Porque lo he conseguido.

Yaneli Morales.

Lecciones

Pase lo que pase.

Lecciones by Yaneli Morales

 Prefiere beber y beber,

esta vida ya no afana

ya se cansó de jugar

a ser la perfecta dama.

 

Ya no se ajusta el escote

fue a la basura el carmín,

a la roca un Johnnie Walker

renunciando a ser feliz.

 

Cuenta la felicidad

que ni siquiera lloraba,

cuando de ti no depende

hasta la fe sabe mala.

 

A una sola cosa se aferra

grita con entrecortada voz,

¡no renuncio a ser yo!

por más batallas que vengan.

 

Hoy todo es melancolía

no siento olor a jazmín,

aunque lo bello no encuentra

aún no ha llegado su fin.

 

Y como buena guerrera

con códigos y valores,

¡habrá que seguir luchando!

pero ya no quiere honores.

 

Tan sólo quiere ser libre,

el aire poder sentir,

ni mentiras, ni verdades,

exactamente es vivir.

 

Exquisito como un beso

si logras tus ojos cerrar

no dejes que las mareas

sean quien marquen tu andar.

 

Después de una larga pausa

su cabello recogió,

vuelven a brillar sus ojos,

es la presencia de Dios.

 

Y yo le tomé la mano,

aún sentía el nerviosismo,

le dije, toma el carmín,

alejate de este abismo.

 

Nunca más le he vuelto a ver,

pero aprendí dos lecciones,

el alcohol no ahoga penas,

ahoga a quien lo tome.

 

Y no hay mejor compañía,

que mi amiga soledad,

ella te enseña a quererte,

y a no temer naufragar.

 

Yaneli Morales.

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Por un amor.

 

Por un amor dejé todo

me atreví hasta naufragar,

por un amor me perdía,

entre lo espeso del mar.

 

Aún no menciono su nombre

y no es por miedo a llorar,

es que recuerdo sus labios,

y no le puedo besar.

 

No le he echado al olvido,

yo no deseo olvidar,

prefiero vivir amando,

que dejarle de adorar.

 

Y si un día vuelvo a verle,

no le negaré mi amor,

si me reciben sus brazos,

me entregaré sin temor.

 

Si el amor has conocido,

sabes que vive en la mente,

no es que no haya subsistido,

pero siempre está presente.

 

He aprendido, soy feliz,

soy mujer inteligente,

mas no controlo desearle,

ni mis ganas de tenerle.

 

Yaneli Morales.