El verso.


El verso me hace feliz
porque el verso es elocuente,
hace reír a la gente,
también los hace pensar,
no es fácil de trabajar,
suele ser muy exigente.

El verso a mí me da vida,
es el regalo de Dios,
ese que un día me dio,
para que yo no callara,
de versos cargo mis alas,
con versos me cargo yo.

El verso me convierte en alma,
palpitando de emoción,
me hace cortas las mañanas,
me transporta a las montañas,
me hace hablarle a las abejas,
es la miel, es mi sazón.

El verso me conduce lejos,
donde cantan los laureles,
donde la abuela se mece,
donde el campesino suda,
el verso de mí no duda,
son riendas de una canción.

El verso es la inspiración,
que hace que viva la vida,
saboreando cada rima,
deleitandome en su aroma,
el verso hoy me distingue,
como poeta y señora.

Yaneli Morales.

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Lecciones

Pase lo que pase.

Lecciones by Yaneli Morales

 Prefiere beber y beber,

esta vida ya no afana

ya se cansó de jugar

a ser la perfecta dama.

 

Ya no se ajusta el escote

fue a la basura el carmín,

a la roca un Johnnie Walker

renunciando a ser feliz.

 

Cuenta la felicidad

que ni siquiera lloraba,

cuando de ti no depende

hasta la fe sabe mala.

 

A una sola cosa se aferra

grita con entrecortada voz,

¡no renuncio a ser yo!

por más batallas que vengan.

 

Hoy todo es melancolía

no siento olor a jazmín,

aunque lo bello no encuentra

aún no ha llegado su fin.

 

Y como buena guerrera

con códigos y valores,

¡habrá que seguir luchando!

pero ya no quiere honores.

 

Tan sólo quiere ser libre,

el aire poder sentir,

ni mentiras, ni verdades,

exactamente es vivir.

 

Exquisito como un beso

si logras tus ojos cerrar

no dejes que las mareas

sean quien marquen tu andar.

 

Después de una larga pausa

su cabello recogió,

vuelven a brillar sus ojos,

es la presencia de Dios.

 

Y yo le tomé la mano,

aún sentía el nerviosismo,

le dije, toma el carmín,

alejate de este abismo.

 

Nunca más le he vuelto a ver,

pero aprendí dos lecciones,

el alcohol no ahoga penas,

ahoga a quien lo tome.

 

Y no hay mejor compañía,

que mi amiga soledad,

ella te enseña a quererte,

y a no temer naufragar.

 

Yaneli Morales.

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Grito a mi libertad.

Frases de Maria Felix.

Me tienes pero no me quieres,

pero si me pierdes me añoras,

mientras, yo me siento sola.

Dejo que pasen las horas,

para que recapacites,

regresas, con la furia de una ola.

Yo me dejo seducir,

y entre besos y caricias,

sigo sintiéndome sola.

Me enfermo con tu egoísmo,

me ayudas a descubrir,

que quien ama no maltrata,

quien ama te hace reír.

Descubro al mismo tiempo,

que no me amaba bastante,

me has hecho sentir basura,

pero eres un farsante.

Le grito a mi libertad,

ella viene a auxiliarme,

no permitiré jamás,

que nadie vuelva a abusarme.

 

Yaneli Morales.

En mi opinión no hay que llorar por nadie. Quien te ama te hace llorar, pero de la risa. Yaneli Morales.

Frases de Maria Félix.

En mi opinión no hay que llorar por nadie porque quien te ama, te hace llorar, pero de la risa.

Yaneli Morales

 

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Una noche de noviembre.

Sola en esta nueva primavera, humedeciendo mis ganas, sentada ante lo inmenso del mar me pregunto si luchar por el amor es nadar a contracorriente. La lucha no está en demostrar lo que uno siente, es que desafortunadamente nos han inculcado falsas ideas; tan falsas como insensibles, y esas falsas ideas a lo único que nos conducen es a temer y a perdernos en el laberinto para nunca alcanzar una vida plena.

 

Lo conocí en una noche de noviembre, era una noche fría, más fría de lo habitual para esas fechas, pero sentía tanto calor y refugio en la nueva compañía, que poco a poco olvidaba el termómetro. El corazón se iba acelerando y algo me decía que había encontrado al hombre con el que deseaba vivir mi vida. Dicen que no se puede tener todo pero yo no creo en esos conceptos, me lancé a por todas. Él era un joven apuesto, pero no creía en el amor, ni en sí mismo. Era un elegante marino mercante que de puerto en puerto va, esparciendo penas.

 

En apenas dos minutos de conversación el mundo hacía fuerza para juntar nuestras bocas, otra vez había que esperar; hay que esperar al tiempo establecido por los falsos conceptos no vaya a ser que piensen otra cosa. De repente una pregunta cortó todo lo maravilloso que había sucedido en aquellos 35 minutos, justo antes de bailar lo que pudo haber sido “ nuestra canción de amor”, preguntó con un despecho maloliente, ¿ por qué me has escogido?. Él leía el amor en la mirada, o al menos las ganas. Yo sólo quería vivir sin mirar el reloj. Yo sabía desde que aquel momento que el amor no duele y que nos regalaron un corazón para sentirlo y un alma para llenarla de recuerdos. Se despidió con un beso en la mejilla seguro de que abandonaba lo que más le había pedido a la vida.

 

Pero el amor no se pide, el amor hay que esperarlo con los brazos abiertos y estar vacío para llenarse de él.

El amor lo único malo que tiene, es que no sabemos vivirlo.

 

Yaneli Morales