HUBIERA SIDO UNA OSADÍA.

Y me dejaba morir
en el más oscuro silencio
sin que llegase la despedida.
Es cruel aferrarse
a lo que ya no se tiene.
Te llenas de recuerdos,
de historias de amor,
de aquella película
con la que no podías
dejar de llorar.
Entonces lloras
y te vuelves a vaciar
pero sabes que estás viva
porque duele.
Duele y desgarrra,
te seca, te lastima.
Por qué esperar la despedida?
te preguntas,
no hay que esperar por el adiós.
Decir adiós hubiera sido,
una osadía.

 

Yaneli Morales

Anuncios

Hazte el amor.

Despeina tus tristezas,
enamora a tus ganas de vivir,
limpia con la lluvia de verano,
esa lágrima adolorida.
Abandona, lo que un día,
te abandonó.
Vuela sin temor a caer,
sólo teme, a tus miedos.
Ríe a carcajadas,
deleitando un atardecer,
de esos que se vuelven,
infinitos, en tu mirada.
Haz de ti tu razón de ser,
hazlo ahora,
aún no te has perdido.
Siente la brisa,
esa que junto con el mar,
te recuerdan que estás vivo.
Hazte el amor,
hazte tuyo.
Siente el placer de vivir,
desde tus adentros,
hasta el infinito.

 

Yaneli Morales

Si un lirio no es importante.

Si un lirio no es importante
si la guerra no tiene fin
ha de acabar el poema
que un día yo bien viví.

Si el farol ya nadie mira
si la luna es soledad
¿y la gaviota no vuelve?
necesito a quien culpar.

Si los verdugos están libres
si no encuentro a quien amar
me devolveré a mi mundo
de amor, paz y libertad.

Yaneli Morales

Tiemblan mis manos.

Tiemblan mis manos, pero no mis ganas,

ni mi aliento, ni mi brío, ni mi luz.

Porque el miedo, a no haberlo intentado,

ese, ese si me deja sin reflejos.

La oportunidad que tengo hoy,

no me garantiza, que regresará mañana.

Entonces yo me garantizo,

que la tomaré hoy; entre mis manos

temblorosas, para no padecerla, mucho

menos, para extrañarla. Tiemblan mis

manos, tengo que recuperar el tiempo,

olvidar la lágrima derramada sin dolor, sólo

cargada de una constante expectativa, que

ni siquiera duele, pero ciega. Ciega la

lágrima seca, la que no da frutos. Tiemblan

mis manos, con tan sólo pensar, que pude

haberte perdido, por cargar con un pasado

enfurecido, que ya no se acuerda de mí, de

lo mucho que le di, ni siquiera, de lo que por

cargarlo a mis espaldas, he perdido. Cuando

vas con miedos, o aprendes a vencerle, o te

devora, lentamente, reduciendo tu existencia

a ser esclavo de lo que te paraliza. Tiemblan

mis manos, de los fuertes aplausos, que me

concedo. Porque lo he conseguido.

Yaneli Morales.