Etiqueta: dolor

Tiemblan mis manos.

Tiemblan mis manos, pero no mis ganas,

ni mi aliento, ni mi brío, ni mi luz.

Porque el miedo, a no haberlo intentado,

ese, ese si me deja sin reflejos.

La oportunidad que tengo hoy,

no me garantiza, que regresará mañana.

Entonces yo me garantizo,

que la tomaré hoy; entre mis manos

temblorosas, para no padecerla, mucho

menos, para extrañarla. Tiemblan mis

manos, tengo que recuperar el tiempo,

olvidar la lágrima derramada sin dolor, sólo

cargada de una constante expectativa, que

ni siquiera duele, pero ciega. Ciega la

lágrima seca, la que no da frutos. Tiemblan

mis manos, con tan sólo pensar, que pude

haberte perdido, por cargar con un pasado

enfurecido, que ya no se acuerda de mí, de

lo mucho que le di, ni siquiera, de lo que por

cargarlo a mis espaldas, he perdido. Cuando

vas con miedos, o aprendes a vencerle, o te

devora, lentamente, reduciendo tu existencia

a ser esclavo de lo que te paraliza. Tiemblan

mis manos, de los fuertes aplausos, que me

concedo. Porque lo he conseguido.

Yaneli Morales.

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Hoy nos dice Obbatala.

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Hoy se han teñido de rojo,
las sábanas en los balcones,
hoy se han llenado de luto,
en La Habana, las canciones.

No se escucha el dominó,
y la palma va penando,
han muerto hoy muchos hijos,
El Caimán está llorando.

Los colores se ven negros,
El Malecón huele a sangre,
nuestra virgen se disculpa,
por haber llegado tarde.

Hoy todos somos cubanos,
estemos aquí o allá,
hoy nos grita Obbatala,
no olviden que son hermanos.

Yaneli Morales.

Mi más sentido pésame a todas las familias de los pasajeros del avión que se estrelló en mi Habana .Cuba.

Veneno.

El escenario, la lluvia,

tras el telón, gritos,

de silencio, ahogados.

Es querer correr,

dejarlo todo, no por nada,

por mi, por mi vida.

El escenario, otra vez,

sin sueños de hadas,

ni tacones de cristal,

sin desesperación,

pero sedienta.

El escenario, desnuda,

curando heridas,

de las que duelen,

de las que no se cierran,

de las que secan, el alma.

El escenario, sin futuro,

con un escaso presente,

y sin una lágrima.

Ya lloré por lo que no debía,

suspire por quien no merecía,

ahora toca llorar en silencio,

vivir en silencio.

Cuando el veneno es tu guía,

la sangre se enfría.

 

Yaneli Morales.