POESÍA

LA VIDA ME TIENE A MÍ.

En sentido contrario, opuesto a la noche,

cabizbaja y triste.

Recordando un perdón que me hace daño,

no logro olvidar por qué lo hiciste.

Cementerio de olores y palabras,

agitando las manos de manera sórdida,

no hemos partido, estamos aquí.

 

 

Desandando, a donde nunca debí llegar,

cansada y temerosa.

Afrontar la verdad es cruel y aniquila,

tanto marca el dolor que deja de doler,

pero te hiere y provoca sed.

Una sed que es peligrosa, pide sangre.

Tanto pide que te va consumiendo,

tus demonios revueltos, la mar en calma.

 

 

¿Buscando un mañana en un presente

incierto e inhóspito?.

Desear mala suerte es condenarte a llorar,

la vida te devolverá sus fracasos,

multiplicados, y divididos,

te dedicarás a recoger cada fragmento.

Eres fuerte, me dijo un amigo,

ser débil, es un problema sin solución.

 

 

Entonces entendí que la solución no es,

ni importante, ni urgente.

Llamar problema a lo que no tiene solución,

ese se hace, el mayor de los problemas.

Hoy le sonrío a la vida, sin muecas,

sin esperar que la vida me sorprenda,

sin expectativas de lo que creía que era,

la vida me tiene a mí para sorprenderla.   

 

 

Yaneli Morales.

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POESÍA

VEN, CANTA CONMIGO.

Canta conmigo

para alegrar el alma

y olvidar las penas.

Canta conmigo

porque el tiempo pasa

y sí, el río suena,

trayendo esperanza

de una vida nueva.

Canta conmigo,

olvida fronteras

la palabra une

hasta el cielo eleva.

No te sientas triste,

cada día una escuela

y cada batalla

te hace más fuerte

aún cuando no veas.

Olvidado todo,

tú canta conmigo

que nada detenga

esas ganas locas

de mostrarte al mundo,

que nada te venza.

Tú canta conmigo

te doy mi energía,

si esos ojos bellos

alegría muestran.

Ven, canta conmigo,

si hoy unimos fuerzas,

mañana te auguro

se abrirá otra puerta.

Yaneli Morales.

REFLEXIONAR

AS DE GANADOR

Te enseñan desde pequeño que hay que ir por la vida con dos cestas, una para ganar y otra para perder.

 

Tú vas con tus cestas con espíritu pero consciente de que hay una cesta donde se recogen las derrotas. Poco a poco se van acumulando, al final hasta te acostumbras, sigues cosechando, así una y otra vez.

 

Llega el día en que la cesta está tan pesada que entonces decides compartir el peso. En vez de tirar la cesta, divides la frustración acumulada en la cesta donde algún día te dijeron que ibas a recoger las ganancias de ser un gran triunfador.

 

Ya las cestas pesan por igual, la carga se hace enorme. Sigues a cuesta con aquellas malditas cestas, pero te enseñaron que hay que cargar con ellas.

 

De adulta he aprendido a no cargar con tanto peso y lo único que llevo conmigo es un as bajo la manga, ese sólo lo saco cuando sé que me servirá para ganar la partida. El resto, queda como lección. Lo cargo en lo aprendido, las cestas en el olvido.

 

Si dices que puedes podrás, y si lo deseas lo obtendrás. No hay mayor limitante que tus propios pensamientos. Echa las cestas a la basura y carga con el as de ganador.

 

¡El resto dalo por hecho!.

Yaneli Morales.

POESÍA

YA NO LE TEME AL TEMOR.

Ya no le teme al temor,

ni a mirarse en el espejo…

sigue temiendo al mar,

por respeto, no por miedo.

Lejos escuchaba voces

que gritaban y hacían eco.

¡La culpa es de la golondrina!,

por haber volado alto

dejando todo a su suerte

y olvidando el qué dirán.

 

Yo digo que se equivocan,

no es culpable, es valiente;

si arriesgó todo, a su suerte,

tuvo que ser por cansancio

por hastío de un diario

que provocó la partida.

Ya logró cerrar la herida,

no va en sentido opuesto,

canta canciones de amor.

Ya no le teme al temor.

 

Va liviana, va y no cesa,

ya no esconde la cabeza

ni teme contar verdades

ni a vivir, entre vuelo y libertad.

Quizás vuelva en primavera

cuando el sol alumbra el canto

cuando esté listo el jardín

para otra vez hacer nido;

en soledad va anidando,

va aprendiendo, va despacio.

 

Yaneli Morales.

 

POESÍA

POR QUIEN QUISO, Y NO PUDO.

No es la brújula, la que debe

marcar tu destino,

ni el viento,

ni si el pájaro canta.

No es el amor que recibes,

es el que das.

¡El cielo ha amanecido gris!,

no es importante,

el sol se esconde ;

lo creas o no,

se esconde para que tú brilles.

 

El momento es ahora,

el futuro se construye,

a las ganas se le gana la partida.

Al tiempo se le vence,

no mirando constantemente,

aquel anticuado reloj.

Baila sin esperar la lluvia.

Canta sin pensar en la muerte.

Vive, tan sólo vive.

Por ti, por mí,

por quien quiso, y no pudo.

 

Yaneli Morales.