POESÍA

LA HABANA TUVE A MIS PIES.

 

Y volveré algún día

al sillón en la acera

al café que envenena

la brisa oliendo a mar.

 

Un piano en El GatoTuerto

la esquina llena de son

en un ladrillo un Danzón

a lo lejos veo el puerto.

 

Allá también serenatas

bajo un farol la mulata

de libros un vendedor

otra vez otra canción.

 

Viejo tiempo que no pasa

y a su vez que no alcanza

devorar viejas costumbres

ajena en la muchedumbre.

 

¿Si lo narro ya he vuelto?

ahora mismo recordé

La Habana tuve a mis pies

yo preferí volar lejos.

 

Aún me queda el consuelo

no todo anda perdido

regresar no hace camino

pero quedan los recuerdos.

 

Yaneli Morales.

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REFLEXIONAR

NO DECAIGAS.

Cuando se vive en un mundo donde lo sin sentido se hace viral y lo realmente importante queda archivado, entonces sabes, que transmitir un mensaje positivo es nadar en contra de la corriente.

Pero somos muchos intentando salir a flote y aferrados a la idea, de que algún día; quizás algún día, valdrá la pena.

No decaigas, yo prometo que no lo haré.

Por aquellos que no conciben un mundo sin letras ni sin amor.

YANELI MORALES.

LIBROS, POESÍA

LA RESPUESTA CORRECTA.

Capítulo 2.

A sus 23 años ya había sufrido por amor, ya conocía el fracaso, el acoso, la infidelidad y la desilusión de vivir en un mundo donde ser mujer, no es una limitación pero sí una expectativa.

Creció en el seno de una familia trabajadora y admirada. Su padre era el administrador del Restaurante de la familia. El restaurante está enclavado en una zona céntrica, muy cerca de la Iglesia del pueblo y en pleno paso de la vía que los turistas toman lo mismo para ir a la playa, que para desplazarse a la zona comercial. Su madre era algo así como una Primera Dama, todas las mujeres querían pertenecer a su círculo de amigas y no había evento en el que no se contara con su aprobación; cuando se te ha dotado de un gusto exquisito, todos quieren estar a tu vera.

Un matrimonio de 25 años aparentemente muy feliz era aquel , Miguel y Carmen habían batallado contra viento y marea para mantener a flote un barco que hace mucho tiempo había de haber naufragado, pero la sociedad, hay cosas que castiga con el rechazo y es mejor llorar en silencio y seguir viviendo; viviendo no es la palabra correcta cuando la almohada sólo te sirve de consuelo, seguir respirando el mismo aire cuando en realidad quieres huir.

Nerja es un pueblo tranquilo, apenas pasa nada pero pasa todo. Su gente es muy coloquial y sus fiestas, su gente y sus comidas, invitan, a que pases de ser un turista más, a ser un habitante de aquella quietud con jaleo. Una vez que te acostumbras a sus calles empinadas, aquella vista al mar y a las montañas, se hace necesario.

A sus 23 años también había aprendido que para luchar con gigantes, tienes que convertirte en uno. Es por eso que había decidido irse a Granada a estudiar la carrera de leyes. Aunque no sentía aquella vocación, la que te hace que te brillen los ojos, era la puerta que derrumbaría las puertas, porque hay caminos que ya están hechos, otros hay que construirlos.

YANELI MORALES…….CONTINUARÁ

www.yanelimorales.com