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Jardines aterciopelados,

sábanas muy frías;

el invierno suele proveer

el mejor vino,

una nube se convierte,

en nuestra fantasía,

ni tú estás, ni yo te veo,

pero te siento.

Déjame recordarte,

siempre,

como aquella vez,

con miedo a perderte,

con ganas de tenerte,

con miedo a tenerte,

mi destino era perderte.

Te imagino, sonriendo

aunque no puedas,

yo también sonrío,

aunque siento pena.

No sé dónde estás,

pero te tengo,

no sé si es amor,

pero te pienso.

Jardines aterciopelados,

y una rosa, muriendo.

 

Yaneli Morales.

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